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miércoles, 19 de junio de 2013

MOMENTOS VI

apertura f/2.8, tiempo expo. 1/125seg; iso 200, longitud focal 200mm

miércoles, 6 de febrero de 2013

UN PAISAJE

apertura f/8, tiempo de exposición 1/250, iso 100, distancia focal 200mm

Cuando nos referimos a un paisaje en fotografía solemos referirnos a espacios amplios, normalmente de bellos entornos montañosos o marinos, amaneceres o atardeceres, usamos grandes angulares para tratar de abarcar lo máximo posible, queremos meter mucha información en la fotografía lo que en muchas ocasiones nos provoca confusión, sin saber muy bien que mirar.

Pero también se pude hacer otro tipo de paisajes, más detallistas, donde usaremos focales que nos compriman la escena, buscamos aislar parte del paisaje, buscar un detalle, una composición simple, con pocos elementos o donde otros elementos como líneas o colores adquieran el protagonismo.

Es el caso de la imagen que hoy os muestro, la foto la hice en Urueñas (Segovia), un amplio espacio donde predominan los terrenos de labor, por el mes de febrero estas tierras de cultivo se visten con diversas tonalidades, los verdes de las siembras ya realizadas y nacidas, los ocres de los barbechos o de las tierras preparadas para el girasol y los amarillos pálidos, casi blancos descoloridos por el paso del tiempo de las rastrojizas de la última siega que aun no han sido levantadas, estos diversos colores producen un mosaico a los que hay que añadir las líneas que forman las separaciones entre los cultivos, o las líneas diagonales de las roderas del tractor en la parte sembrada, líneas que tienen una gran importancia en la fotografía y que nos guían la vista a través de la imagen.

Las líneas pueden modificar drásticamente la forma en que percibimos una fotografía, así las líneas horizontales nos transmiten una sensación agradable, de tranquilidad, de estabilidad, restan dinamismo y dan sensación estática; la disposición horizontal de nuestros ojos hacen agradables las imágenes apaisadas, nuestra vista explora las imágenes más fácilmente de izquierda a derecha.

Las líneas verticales no son tan agradables para el ojo humano, una imagen donde predominen las verticales dan sensación de velocidad, se pueden interpretar como barreras, transmiten fuerza.

Por último las diagonales son las que aportan una mayor inestabilidad, mayor movimiento, dinamismo, las interpretamos como una posición antinatural, nuestro cerebro las tiende a transformar a horizontales o verticales.

Una pequeña curiosidad de este imagen es la hora en que la realicé, normalmente las mejores horas para fotografiar los paisajes suelen ser las primeras o las últimas horas del día, cuando la luz se dice que tiene mejor calidad por la disposición del sol, se producen sombras y le da volumen y contrastes a las imágenes, pues bien, esta fotografía la tomé a las 15:00, aunque es cierto que la luz en febrero no es la misma que la de agosto y que el cielo estaba cubierto por unas bellas nubes algodonosas que filtraban los rayos solares.

Con esta foto he conseguido dos pequeños reconocimientos en sendos concursos, una Mención en la I Edición del Concurso Naturforo 2012 que, entre otros, lleva mi admirado Carlos Dorado y un puesto en la final del prestigioso Memorial María Luisa en su edición número 23, ambos en la categaría de paisajes.

Saludos castellanos.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

ABEDULARES, EL ESPLENDOR DEL OTOÑO EN MADRID



Si la pasada semana andábamos buscando el otoño en plena ciudad, iniciamos unas entradas donde buscamos el otoño en toda su plenitud en pequeños bosquetes de la zona centro, por estos lares no tenemos los espléndidos bosques atlánticos del norte de la península que llenan con sus tonos otoñales los paisajes, nos tenemos que conformar con bosques más modestos pero no por ello menos interesantes, es el caso de los Abedulares.
Abedul
El abedul es un árbol de hoja caduca con tronco y ramas blanquecinas, los ejemplares más maduros tienden a agrietarse formando estrías negruzcas; característico de Europa septentrional y central, aunque no es difícil encontrar por la zona centro peninsular ejemplares, su concentración formando bosques densos resulta más extraño, es el caso de los abedulares de Somosierra y Canencia aunque también podremos encontrar cierto número de ejemplares en Navafría o Riofrío de Riaza, espacios donde la humedad y las frescas temperaturas permiten su subsistencia. Se trata de vestigios del pasado más frío de las glaciaciones, el aumento de la temperatura fue reduciendo los bosques de abedul a las zonas más norteñas de la Península Ibérica.
El árbol de la sabiduría para los celtas, su corteza se usaba para la fabricación de papel y para remedios de tratamiento de la piel, sus flexibles ramas se utilizaban para hacer látigos.
 
Arroyo Sestil (Abedular de Canencia)
El abedular de Canencia nos lo encontramos en la ladera norte del puerto que lleva el mismo nombre, es atravesado por el arroyo del Sestil, se trata de un pequeño bosquete donde podremos encontrar otros árboles representativos como viejos tejos, acebos, majuelos y escaramujos, delimitando esta bella mezcla arbórea nos encontramos con los pinos tan característicos de la sierra madrileña.
Arroyo Sestil (Abedular de Canencia)
El mejor abedular de la Comunidad de Madrid es el de Somosierra, está situado en la ladera sur del puerto y es atravesado también por un pequeño arroyo que se precipita con fuerza montaña abajo en un sinfín de saltos de agua. En este bosque nos encontramos, además del abedul, una gran variedad de especies arbóreas: melojos, majuelos, acebos, cerezos silvestres, tejos, serbales, rebollos, avellanos…, en los límites de semejante biodiversidad, robles y un poco más arriba el pino…; en el suelo, entre las hojas caídas un sinfín de setas y hongos; entre la fauna corzo, jabalí, zorro, ardilla, águila real rabilargo, arrendajos, carboneros….
Mosaico de color (Abedular de Somosierra)
Toda esta mezcla provoca una explosión de color en las laderas, el amarillo de los abedules, el rojo de los cerezos, el verde brillante de los acebos, el verde oscuro de los tejos, el marrón tostado de los rebollos…..todo ello visto desde fuera, desde su interior el bosque te invita al silencio, al paseo tranquilo, a integrarte en una naturaleza que bulle de vida. Los pequeños pueblos serranos de Roblegordo y Somosierra, éste último es el pueblo situado a mayor altitud de la Comunidad de Madrid, están integrados perfectamente en el entorno, sus gentes son las que han cuidado del bosque, la Dehesa del Boyal o Dehesa Bonita, perteneciente a Somosierra e integrada dentro del abedular, es de uso comunal y en ella los ganaderos llevan sus vacas y caballos a pastar, acción que permite mantener limpio el bosque de hierbas y matojos a lo largo de todo el año, minimizando en gran medida el peligro de incendios en los periodos estivales.
Abedul (Abedular de Somosierra)
Pero no todo es bonito, la A1 transcurre junto a este remanso de paz, como curiosidad diremos que cuando se proyectó la variante de la carretera por el túnel de Somosierra, la primera propuesta atravesaba el abedular, tamaña barbarie fue corregida a tiempo…, por suerte a algún responsable se le encendió la lucecita y las obras se pasaron a la otra vertiente del puerto.

La próxima semana seguiremos empapándonos del espíritu otoñal antes de que nos abandone definitivamente por este año,  nos iremos a buscar castañas… 
 
Vista de la ladera sur del puerto de Canencia, al fondo los rascacielos de Madrid